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Dicamba: la bomba tóxica prohibida en Estados Unidos con la que se fumiga en Argentina

mateomoronmateomoron Miembro Publicaciones: 98
Se creó como arma química, pero se recicló para el agro y nunca dejó de usarse. Científicos del Conicet estudiaron sus efectos nocivos en renacuajos. Patricio Eleisegui y los orígenes de un herbicida más dañino que el glifosato.



El dicamba es aún peor que el glifosato pero todavía no es reconocido masivamente. Científicos del Conicet acaban de publicar un trabajo que advierte sobre la toxicidad de este herbicida, de amplio uso en Argentina y otros países, a través de pruebas en anfibios renacuajos de dos especies: Scinax nasicus y Elachistocleis bicolor. Encontraron que una exposición a corto plazo al herbicida que se comercializa tiene una biotoxicidad más alta de lo que indica la ficha de datos oficial. El estudio fue elaborado por Andrés Attademo, Rafael Lajmanovich, Paola Peltzer y otros expertos de la Universidad Nacional del Litoral de larga trayectoria en investigaciones sobre el impacto de los agroquímicos en la naturaleza.

Tras veinticinco años de se comenzará a utilizar glifosato en el suelo argentino hay cada vez más malezas resistentes al herbicida, desarrollado a fines de los 60 por Monsanto. Desde entonces otros agrotóxicos fueron sumados al combo letal que baña los campos de varias provincias, y hace por lo menos una década que el agronegocio usa dicamba.

Este ácido también es comercializado por YPF (51 % en manos del Estado), al que “vende” como inocuo para las abejas y control para malezas resistentes a otros herbicidas. “Puede ser usado solo o con otros”, aclara YPF Agro en la ficha comercial. Syngenta lo comercializa como Banvel. Hoy es el tercer herbicida más aplicado en Argentina y es usado especialmente en céspedes, pastizales y varios cultivos, como maíz, arroz y algodón.

Aunque estos agrotóxicos vayan en crecimiento a causa de la pérdida de efectividad y las restricciones a nivel de los municipios, el glifosato nunca dejó de aplicarse, ya que continúa con el estatus legal que tenía cuando lo habilitó Felipe Solá junto a la soja transgénica RR en sus tiempos como secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de Menem. “Es inocuo”, había dicho años atrás el Senasa pese a los numerosos estudiosos que lo emparentaban con alergias, intoxicación y hasta cáncer. La OMS llegó a calificarlo como “carcinogénico” en 2015, aunque luego intentó suavizar esa nomenclatura.

Luego en 2012 el Gobierno de Cristina Kirchner autorizó la “nueva generación” de la soja transgénica de Monsanto: Intacta RR2 Pro, presentada como tolerante al glifosato, más productiva y con protección contra insectos lepidópteros. “Es más amigable con el ambiente, porque permite utilizar menos insecticidas para mantener bajos los niveles de orugas”, dice en su web. Las autorizaciones para estos paquetes tecnológicos llegan con poca o nula información sobre posibles efectos. Durante el Gobierno de Macri, la Secretaría de Alimentos y Bioeconomía del entonces Ministerio de Agroindustria a cargo de Luis Miguel Etchevehere, expresidente de la Sociedad Rural Argentina, autorizó la soja MON 87708 x MON-89788 de Monsanto con resistencia al dicamba.

¿Y los renacuajos?

Las poblaciones de anfibios disminuyen a nivel mundial y una de las causas es el uso intensivo de pesticidas, que por su deriva terminan regándose por tierra, aire y agua. Los anfibios son sensibles incluso a bajos niveles de contaminación en el agua. Para los renacuajos, el dicamba es aún peor que el glifosato y el 2,4 D.

Estos renacuajos cumplen la función de indicadores de la salud del ecosistema de conjunto e identifican potenciales riesgos. La aplicación de agroquímicos en zonas rurales suele coincidir con la etapa de larva acuática, es decir, primavera y verano, y complica la supervivencia y la metamorfosis de los anfibios.

Prohibición en Estados Unidos

En Estados Unidos esta sustancia se encontró a una concentración máxima en quince reservorios de agua potable. Incluso en regiones consideradas libres de insumos agrícolas, como en California, se halló en muestras de agua y sedimentos. Con la compra de Monsanto por Bayer en 2018, esta última heredó miles de demandas en Estados Unidos por el glifosato y el dicamba. A mediados de 2020 este químico fue prohibido por la Corte de Apelaciones con jurisdicción sobre California, Arizona y Washington. En Argentina, en cambio, se sigue utilizando a diario.


rebege

Comentarios

  • rebegerebege Miembro, Administrador, Verificado Publicaciones: 374
    Muchas gracias por la información @mateomoron !! Impecable como siempre

    Community Manager de la Comunidad Greenpeace
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